Monday, July 10, 2006



MI PRINCESA VENEZOLANA

Para muchos que han de pensar que los amores a larga distancia son pura fantasía que, eso no puede existir, que es puro cuento, pues ahí les va el siguiente relato, que es verdadero y lo mejor de todo es que forma parte de mi vida.Caminaba por los pasillos del Tec de Monterrey (Universidad Privada) ,al sur de la ciudad de México, para asistir por primera vez a un congreso de ALEGCIPOL, del cual había sido invitado por unos amigos míos, porque era un congreso latinoamericano.La presentación fue aburrida el día anterior, poco entendía pues llevaba poco tiempo en aprender Ciencia Política. Antes de quedarme dormido, y dejar de perder la concentración en las ponencias que se estaban dando, voltee mi mirada hacia atrás, pues se oían unas risas, y PUMMM, el tiempo se detuvo, junto con mi respiración.Ahí estaba ella, una hermosa sonrisa que llenaba con su brillo toda la sala. Cuando terminó la sesión fui a buscarla pues alguien como ella solo se da en uno de cada 1000 millones de personas. La seguí, pero iba con sus amigas. Cuando por fin lo hice, hable un par de cosas sobre cualquier cosa. Esa fue la segunda vez que me enamore de ella. y la tercera fue a continuación, justo cuando se retiró y me dijo que nos veríamos al rato.Marielba, de Venezuela, estudiante de ciencia política, inteligente, atractiva, hermosa wow, hasta pensé en volverme creyente en Dios para agradecerle por ella. Sin embrago, sólo quedo hasta ahí.Pasaron varios años, y en el 2005 la volví a contactar por Internet. Chateabamos, y cada que platicábamos ella me iba interesando más a tal grado que soñaba con ella y deseaba aun más estar con ella. Casi 5 meses nos hablamos por teléfono, sin importar el costo de las tarifas tan elevadas que tenemos en México, sólo por platicar con ella.Un día se presentó la oportunidad de volverla a ver, así que me inscribí en el mismo congreso que se iba a llevar a cabo en Caracas, hice una ponencia, y agarré mis maletas para ir a Venezuela, para verla de nuevo.La volví a ver, justo en la inauguración del congreso. Marieba era organizadora, se veía espectacular con su traje oscuro y su mascada roja. La vi un momento, la salude, sin embargo, la recepción no fue como la habíamos planeado durante varios meses, fue un abrazo y un saludo de amigos.No la vi mucho en mi estadía, pues ella tenía mucho que organizar en ese congreso. Cuando me despedí de ella, fue un viernes casi a la media noche, yo estaba en medio de una buena rumba, y Marielba fue a la disco donde yo estaba.Fueron sólo cinco minutos, suficientes para decirle en resumidas cuentas lo que sentíamos uno por el otro, y para darnos cuenta, aunque fueran unos meses más que lo nuestro se quedaría pendiente en el tiempo, pero que seguiríamos estando tan cerca como esos 15 minutos.

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