Ponencia: México- Mercosur: Significado político en construcción
Caracas, Venezuela 22 de septiembre de 2005
Por: N. Eduardo Bustos Nájera
La globalización como fenómeno cultural, económico, social, tecnológico y político, obliga a los Estados nacionales a revolucionar sus formas de estructuración y funcionamiento, dirigidos cada vez más a la interacción entre otros Estados. El modelo de un Estado-nación cerrado y soberano es más una historia del pasado que una posibilidad en el futuro.
La forma de una integración económica regional es una herramienta estratégica que busca evitar la dependencia como obstáculo de crecimiento y desarrollo de las economías, que en el caso latinoamericano, fue concebida por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) , en los años 50.
La relación entre México y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), desde mediados de los años noventa a la fecha, no ha podido ser un modelo a seguir, debido a que no ha sido muy fructífera: escaso intercambio e inversiones, diferenciación entre el trato bilateral, bajos flujos comerciales, etc.
Sólo para conocer la magnitud sobre posible adhesión de México al MERCOSUR, en la creación un mercado potencial de unos 320 millones de personas, con un PIB anual de un billón 261 mil millones de dólares
[1], equivalente al 73.3 por ciento de América Latina y el Caribe.
Las piedras en el zapato en esta relación, ha sido la adhesión de México al Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), pues causó entredichos en el marco del Tratado de Montevideo, suscrito, como veremos más adelante, por México y los países del MERCOSUR, entre otros. Asimismo, ciertas decisiones tomadas por los países que integran el MERCOSUR, y la tensión histórica de la diplomacia, en especial México-Brasil, referente al acceso a los mercados es otro punto relevante en la relación. Y por supuesto que ha sido un tema ríspido para el gigante sudamericano, Brasil en confrontación con México es el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En esta ponencia iniciaremos con los antecedentes del MERCOSUR; de las relaciones comerciales entre México y el MERCOSUR y sus acuerdos bilaterales. Posteriormente veremos el avance económico desde 1999 hasta el 2005, para finalizar con un análisis político prospectivo de esta relación.
Antecedentes del MERCOSUR
En los años 50, con el fin de fomentar la integración regional, tras la iniciativa de la CEPAL se instituyó la ALALC - Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, por el
Tratado de Montevideo, que se firmó en 1960 por Argentina, Brasil, México, Paraguay, Perú y Uruguay. Colombia y Ecuador
[2]. Pero hasta al fines de 1961 el Tratado ya comprendía casi la totalidad del área sudamericana a excepción de Venezuela y las Guayanas.
El Tratado de la ALALC tenía como objetivos principales la eliminación de todos los recargos a las importaciones dentro de un periodo no superior a los 12 años, contados a partir de 1960. no obstante, ese optimismo condujo a un estancamiento de las negociaciones y paralizó los esfuerzos de integración. Este y otros factores condujeron a la resolución de poner en marcha el mecanismo de su reestructura y a la decisión de los Estados miembros de rectificar un nuevo tratado, o que dio origen a la ALADI - Asociación Latinoamericana de Integración, que reemplazo a la ALALC.
La ALADI creada por el Tratado de Montevideo en 1980, introdujo el programa de liberación comercial multilateral y sus mecanismos auxiliares fueron sustituidos por una área de preferencias económicas integrada por un conjunto de mecanismos que comprende una preferencia arancelaria regional, acuerdos de alcance regional y acuerdos de alcance parcial, estableciendo de manera gradual y progresiva un mercado común latinoamericano.
En 1970, Argentina y Brasil comenzaron su acercamiento bilateral, y firmaron en 1985 la Declaración de Iguazú. El 1986 el Uruguay se suma al proceso de integración y se instituyó el Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE), con el propósito de propiciar a los países miembros un espacio económico común y la eliminación de las dificultades arancelarias al flujo de bienes y servicios.
En 1988 los Argentina y Brasil firmaron el Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo, suscrito el años siguiente por sus Congresos, con el fin de consolidar la integración y la cooperación económica entre ambos países, confiriendo un carácter político al programa que se estaba desarrollando desde 1986.
Luego entonces, esos convenios se sumaron en 1990 al Acuerdo de Complementación Económica Núm. 14 , dentro de la ALADI, que constituyó la base para la implementación del MERCOSUR.
En 6 de julio de 1990 Argentina y Brasil confirmaron la política de integración en marcha mediante el Acta de Buenos Aires (que fijó el 31 de diciembre de 1994 como fecha para la puesta en marcha del mercado común entre Brasil y Argentina) así como, el Acuerdo de Complementación Económica, ese mismo año.
Sobre la base de esta serie de acuerdos los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay suscribieron el 26 de marzo de 1991 el Tratado de Asunción, que fue el acta fundacional del MERCOSUR, ratificado en diciembre de 1994 por el Protocolo de Ouro Preto. El MERCOSUR representa- según José Briceño- un enfoque regionalista con aspiraciones estratégicas y metas más ambiciosas que superan el simple libre comercio y una diversificación de las relaciones comerciales internacionales con un enfoque más globalista
[3]. Por ello, sus integrantes han intentado impulsar una estrategia de diversificación de sus relaciones comerciales más allá de la región, cuyo mejor ejemplo fue la firma en 1995 de un acuerdo sobre comercio e inversiones con la Unión Europea y el inicio de las negociaciones para establecer una zona de libre comercio con ésta.
Relaciones comerciales y bilaterales entre México y el MERCOSUR
A pesar de que las relaciones comerciales entre México y MERCOSUR no han sido abundantes, sí han enfrentado una serie de dificultades, que hasta la fecha se han reducido al ámbito bilateral. La principal de ellas se deriva de TLCAN suscrito por México, Estados Unidos y Canadá en 1994.
El problema estribo a que según el artículo 44 del Tratado de Montevideo, México debió haber hecho extensivas las ventajas del TLCAN con los demás miembros de la ALADI. Después de varias negociaciones, México pudo quedar exento de dicho artículo, a partir de que las partes suscribieran acuerdos de complementación económica. Esto disgustó a los brasileños. Y sería en 1997, en la XIII Reunión de Consejo del Mercado común en donde se acordaría la adopción de medidas individuales, para poder prorrogar acuerdos vigentes, sin embargo, de los cuatro países del MERCOSUR, sólo Brasil no prorrogó su acuerdo con México.
Cabe resaltar que desde 1999, México y Uruguay suscribieron un acuerdo de libre comercio, en donde cerca del 90% del universo arancelario quedó libre de gravámenes, así como la implementación de normas de calidad sanitaria y técnica, por lo que esta relación ha sido la que mayormente ha contribuido a los avances bilaterales, en contraste con la relación México-Brasil, que es la que más atrasos ha tenido.
México y Brasil suscribieron en el año 2000 un acuerdo transitorio en el sector automotor con un sistema de cuotas de un 8% ad valorem a las importaciones de vehículos que cumplieran con ciertas normas de origen. Un año después, en el sector de las autopartes se logró la eliminación de los aranceles de 85 de los 105 rubros.
Por otro lado, en el 2000, México y Argentina se renegociaron la ampliación del Acuerdo de Cooperación Económica, con los objetivos de iniciar nuevos capítulos referentes a normas sanitarias, técnicas y solución de controversias, asi como negociar acuerdos sectorales en el sector automotor, fotográfico, de fibras sintéticas, químico, petroquímico, entre otros de medición. Y hasta el 2001 Paraguay y México lograron la solución de controversias del sector automotriz.
Según parámetros de la ALADI
[4], las relaciones bilaterales entre México y Uruguay podrían considerarse de alta cobertura; con Argentina y Paraguay de mediana cobertura (205% del universo arancelario), mientras que con Brasil son de baja cobertura (15% del universo arancelario).
Para poder transitar a la firma de Acuerdo de Cooperación Económica, como en el caso Chile, sería recomendable que las relaciones entre México y los países del MERCOSUR fueran homogenizándose, para asimismo, poder negociar en otros escenarios comerciales y políticos como la OMC, la OEA y la ONU.
Relaciones económicas México- MERCOSUR
Argentina, Brasil y Uruguay conforman una estructura de producción semejante a la de México, pues, con la excepción de Paraguay, el sector servicios es prominente, así como de la participación del 20% de la industria manufacturera.
[5]La diferencia radica en que el comercio exterior para México es de vital importancia para el sustento económico nacional, pues produce casi el 60% del producto, mientras que para el MERCOSUR es apenas de menos del 20%.
[6]Por otro lado, el factor geográfico es muy importante para el desarrollo de la economía, pues Estados Unidos es el principal socio comercial de México pues representa cerca del 30 por ciento del comercio mexicano, mientras que Brasil, que es el país del MERCOSUR con quien se tiene mayor intercambio es de sólo 16%.
[7]El comercio entre México y MERCOSUR aciende a más de 3 mil millones de dólares, lo que representa apenas el 1 % del comercio total mexicano, y casi el 2% del comercio total del MERCOSUR. Esto ha significado una ventaja para México, pues debido al movimiento cambiario, se han incrementado las exportaciones de productos mexicanos a Brasil –principal socio comercial-, y al mismo tiempo se han frenado las importaciones de México hacia el MERCOSUR.
[8]Las mercancías mexicanas de exportación se centran en bienes de consumo final y alimentos. Mientras que las del mercancías del MERCOSUR son los alimentos y los bienes agrícolas. Este fenómeno se debe a dos razones: la complementariedad de México con EUA, y la propia complementariedad entre los países del MERCOSUR.
Prospectiva de la Relación México MERCOSUR
Los habitantes del MERCOSUR, en el 2005 suman 235 millones 860 individuos, mientras que los mexicanos son 106 millones147 individuos, es decir, que si sumáramos a la población de ambas regiones el resultado serían 342 millones 007 personas.
[9] La posible adhesión de México al MERCOSUR crearía un PIB anual de un billón 261 mil millones de dólares, equivalente al 73.3 por ciento de América Latina y el Caribe.
Según un informe del Banco Mundial del 2004, el MERCOSUR representó el 36.9 por ciento de la región, con un mayor peso en Brasil y Argentina. Mientras que el PIB de México representó el 36.3 por ciento de la región.
[10]Estos datos nos ayudarán a precisar la dimensión que representaría la inclusión de México en el Mercado Común del Sur, pues es importante contar con estos parámetros económicos para conocer también las posibles consecuencias que traería a los países latinoamericanos y caribeños que no están suscritos a esta unión aduanera.
Iniciaremos formulando esta pregunta ¿Les conviene a ambas partes, desde el aspecto político y económico unirse? Para contestarla, formularemos tres tipos de escenarios que nos ayudarán a reflexionar sobre la mejor respuesta : el escenario sin aceptación, el ajustado y el ideal. Sólo en el escenario sin aceptación se contempla que México y el MERCOSUR sigan en el corto y mediano plazo tal como son en el presente. Mientras que en los escenarios ajustados e ideales se contempla la inclusión de México en el MERCOSUR.
Iniciaremos por el último. En el escenario ideal, en donde México se requiere primero homogenizar las relaciones bilaterales y mitigar los conflictos históricos de México y Brasil. Esto conllevaría en el corto plazo a un mejor entendimiento político entre los cinco países para crear las bases de cooperación de mediano y largo alcance. No obstante, las desviaciones comerciales entre Brasil y México, afectarían en el corto plazo a Brasil.
Asimismo, Brasil sería un fuerte competidor para México en su acercamiento comercial con el mercado norteamericano. Pues podría repetirse el problema bilateral que ocurrió a mediados del siglo XIX, en donde ambos países se disputaron el mercado cafetalero en EUA.
Asimismo, un acuerdo de libre comercio con México no perjudicaría a los países del MERCOSUR, incuso los beneficiaría, pues verían una mayor disponibilidad de mercados y proveedores de bienes y servicios
[11]. No obstante, para México la entrada de bienes agropecuarios, especialmente de Argentina podría salir mayormente perjudicado, dado el vapuleo que han provocado los intercambios norteamericanos en este sector desde la puesta en vigor del TLCAN. Asimismo, para Canadá resultaría benéfico la diversificación de los mercados de libre comercio, , mientras que a Estados Unidos no afectaría de ninguna forma este tratado.
En el mediano y largo plazo, este acuerdo beneficiaría al sector exportador, de tecnología, manufactureros, automotrices, financieros y de servicios. Asimismo podría diversificar el mercado de exportación hacia la región del cono sur, así como la competitividad industrial de ambos lados.
Es probable que influya en el mediano plazo, la ideología política en México debido al triunfo de los gobiernos de centro izquierda en el poder Ejecutivo, lo que sería propicio para un mayor y mejor entendimiento entre las partes. Más aun si los gobiernos de México y Brasil logran tener coincidencias ideológicas.
Esto se vislumbrará en después de las elecciones del 2006, suponiendo que el Presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva lograra la reelección en la representación del Partido dos Trabaladhores, (lo cual en estos días parece distante debido a la crisis política que azota a Brasil), y que el ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática, gane las elecciones presidenciales de México. Asimismo, si el Presidente Néstor Kirchner debería lograr el voto de confianza en las elecciones de octubre de este año y ganar las elecciones del 2007, y, que en Paraguay gane las elecciones un frente amplio de partidos de izquierda, desplazando a los tradicionales partidos colorado y blanco. De la misma manera, que en Uruguay no hubiese una crisis política o económica para que el Presidente Tabaré Vázquez siga al mando del Ejecutivo.
En el largo plazo se daría un gran cause para la integración regional, de cualquier tipo, incluso para implementar el cuestionable ALCA. Asimismo, no se debe hacer caso omiso a las variables macroeconómicas de la región en los próximo diez años, y la frágil estabilidad económica actual de estos países. Asimismo, le permitiría a México crear una alianza estratégica entre los mayores exportadores de la región, de acuerdo a las estadísticas del Banco Mundial
[12].
En el escenario ajustado, el factor Brasil sería decisivo, pues si la crisis política llegase a afectar el sector económico y financiero durante o después de la aceptación de México en el MERCOSUR, podría crear problemas financieros en el corto hasta el largo plazo. Esta crisis, llevándola a un grado de similitud al efecto Samba, a una retracción en la inversión de capitales nacionales brasileños y por supuesto una fuga de capitales, que posiblemente podrían llegar a México u otros países, desestabilizando así principalmente a las economías del MERCOSUR.
Paraguay, debido a su condición de país mediterráneo y a su también débil economía, podría se el país mayormente afectado, conllevado al incremento de emigrantes paraguayos a Chile, España o Argentina. Argentina por su parte sería afectada en el mediano plazo debido a la reestructuración de su economía después de haber “superado” con un relativo éxito la crisis económica del 2001, lo que también retrotraería la política argentina, provocando mayor emigración, pobreza y exclusión. Mientras que Uruguay, igualmente que Paraguay quedaría restringida en el gasto social, lo que echaría por la ventana el Plan de Emergencia, que es el mayor proyecto del Presidente Tabaré Vázquez durante su gobierno, lo que podría propiciar el retorno de las fuerzas liberales al poder.
Si el disonante fuese México, debido a una posible desaceleración de la economía estadounidense, o a alguna crisis económica o social, las cosas irían peor. Pues, al tener México un mayor acercamiento con la mayor economía mundial, y tener una taza de transferencia de capitales financieros elevada, que como ya observamos representa casi la mitad de las transferencias netas de la región, el desequilibrio de la paridad peso- dólar, o peso- real, afectarían enormemente a la región.
En ambos casos, la recuperación económica de la región no sólo podría desacelerar el intercambio comercial, sino que acrecentaría las desigualdades sociales y podría ser el detonante de una crisis social.
Otra variable importante es el propio sistema económico internacional, en especial el europeo, lugar en donde el MERCOSUR se ha preocupado por lograr una vinculación comercial con la Unión Europea.
Por último, el escenario en donde no haya una aceptación, en el corto plazo no afectaría al menos en lo esencial nada parecería cambiar. Mientras que en el mediano plazo, provocaría que las economías siguieran dependiendo cada quien de su provisores geográficamente acercados. Mientras que en el largo plazo, la no aceptación de cada bloque podría generar una mayor debilidad en los mercados internos debido a la falta de inversión e intercambio comercial. Pues tal como se ha ido gestando la globalización, ha conducido cada vez más a la expansión económica por medio de los bloques. Cada vez ha sido mayor la importancia de crecimiento económico que el comercio exterior ha producido a la economía mexicana.
No obstante, la visión de México no es sólo conformar una alianza estratégica en la región, para una mejora económica y un entendimiento político de largo alcance. También se debe a que a México no lo dejen fuera de la región por el estigma del Tío Sam.
Parecería entonces que México podría mirar a otros tratados comerciales, como el firmado con la Unión Europea, en donde podría expandir el mercado de materias primas, e incrementando la importación de maquinaria pesada y bienes de alta tecnología.
Con la Unión Europea, México y los países del MERCOSUR se enfrentarían en un mercado en gran expansión, lo que podría propiciar que al enfrentarse cada uno por su lado, bloqueos comerciales, no favorables para el crecimiento comercial.
Conclusiones
Este breve análisis de los antecedentes de la formación de la política económica del Bloque Sudamericano con el bloque de América del norte, dejan entrever que al menos en el corto plazo una posible unión entre ambos extremos de la región latinoamericana, distan de una posible unión comercial.
Las variables más importantes desde el punto de vista macroeconómico, son de suma importancia para crear el escenario político de los bloques en caso de que se unan o decidan seguir como están actualmente.
El factor Estados Unidos y la Unión Europea juegan un papel estratégico para la conformación o no del bloque, pues la mayor parte de las exportaciones mexicanas vana aparar del otro lado del río Bravo, mientras que para el gigante sudamericano, Brasil, una alianza estratégica con al Unión Europea, no sólo aumentaría su supremacía económica en la región, sino que aumentaría su poder como actor de peso en el sistema internacional.
La integración regional que cada polo defiende, México el proyecto de el ALCA, mientras que el MERCOSUR, propone un modelo alternativo de integración basados en un trato más equitativo entre economías dispares, es otro gran choque del tren regional.
Finalmente, los tratados comerciales de libre comercio no son las albaceas de la integración sustentable de la región, sino que además se tendrán que formar acuerdos bilaterales y de cooperación que reforcen en lo político, privilegiando antes que todo la educación.
BIBLIOGRAFÍA
Ø Millán B., Julio A; Antonio Alonso Concheiro (coord.), México 2030. nuevo siglo, nuevo país, Fondo de Cultura Económica, México, 2001.
Ø Clavijo, Fernando, México y el MERCOSUR, Biblioteca Jurídica, México, 2003 Ø José Briceño Ruiz, El MERCOSUR, México y el Caribe frente al Área de Libre Comercio de las Américas, en Política Exterior, No 402, México, 2002
PÁGINAS ELECTRÓNICAS:
http://www.aladi.orgwww.cisle.org.uyhttp://www.economia.gob.mx/www.bancomundial.org.mx/estadisticas/index[1] Fuente: ALADI http://www.aladi.org
[2] Sistema de Información de Comercio Exterior. www.cisle.org.uy
[3] El MERCOSUR, México y el Caribe frente al Área de Libre Comercio de las Américas, José Briceño Ruiz en Política Exterior, No 202, México, 2002
[4] ALADI http://www.aladi.org
[5] Clavijo, Fernando, México y el MERCOSUR, Bibioteca Jurídica, 2003, p. 6
[6] ALADI http://www.aladi.org
[7] Secretaría de Economía de México, http://www.economia.gob.mx/
[8] Íbid.
[9] ALADI http://www.aladi.org
[10] www.bancomundial.org.mx/estadisticas/index
[11] Sánchez, Georgina México 2030: el contexto internacional, en México 2030: Nuevo siglo, nuevo país, pp41-47.
[12] www.bancomundial.org.mx/estadisticas/index.pdf